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Arboles muertos y mucha tinta

libros criminales

Champagne y ametralladoras

Champagne y ametralladoras

 

 

Titulo original: Champagne and choppers (195?)
Autor: "Bart Carson" (William Maconachie)
Colección: Pandora nº 34
Edita: Malinca, Buenos Aires, 1958

Bart Carson (sí, el "autor" titular de la novela) es dueño de un "night club" que funciona bien. Tan bien que un grupo de traficantes de droga decide que es el lugar perfecto para distribuir su mercancía. Le guste o no a Bart. Súmenle una banda rival que quiere tambien el cabaret y tenemos a un protagonista metido hasta el cuello en problemas. Y, por supuesto, además tenemos a la tentadora "Femme Fatale" lista para llevarse a Bart a la cama sin pensarlo dos veces.
Como ven, un argumento sin ninguna novedad. En realidad, el libro es una excusa para una sucesión de escenas de violencia innecesaria de esas que enojan a los guardianes de la moral. En poco más de ciento veinte páginas, Carson es torturado y golpeado cual Maradona en el Mundial de Italia 1990. Le pegan tantos golpes en la cabeza que uno se pregunta cómo la contusión cerebral resultante no lo deja con una embolia. Si por algo hay que leer esta novela es por las descripciones de torturasy formas sádicas de matar gente. Sí, claro, tambien hay esa cuota de sexo implícito que toda novela policial de cuarta del período tenía, pero hoy por hoy, leer esas escenas son risibles para el lector actual.
Esta esu na de las pseudo novelas negras escritas en la Inglaterra del período inmediatamente posterior al final de la Segunda Guerra Mundial (entre 1946 y 1954 aproximadamente), donde la fiebre por la novela policial americana (y pro todo lo relacionado con USA en general) estaba en su punto álgido. Rompiendo con la tradición local de la "novela problema" de Sherlock Holmes y similares, los lectores del período querían las peleas callejeras, gangsters y sangre que le ofrecían autores como Chandler, Hammett y Spillane. Pero el material importado llegaba con cuentagotas. Entonces pequeños editores británicos generaron una "sustitucion de importaciones" de novelas policiales, contratando autores locales para escribir novelas que reflejaran de manera similar las historias de serie negra. Por supuesto la gran mayoría del producto final (incluyendo esta novela) no era de mejor calidad que el original. Cuando los "paperbacks" yanquis empezaron a llegar masivamente al Reino Unido, estas novelas desaparecieron rápidamente del mercado (bueno, sumémosle tamiben los problemas que les dió la censura por su contenido brutal). Y, al menos en esta novela, no vale la pena el rescate de la oscuridad.
Ultimo detalle: el traductor argneitno tiene unos momentosn otables, traduciendo con palabras del "slang" local (o lunfardo) como "percanta" o expresiones coloquiales como "yuyos", que le dan un tono medio demencial a huna historia que, teóricamente ocurre en Yanquilandia.

 

 

Suicide Girls & Hollywood Detectives

Suicide Girls & Hollywood Detectives

 

 

 

 

Asesinato en el Club (Murder in the Key Club / Murder in the Harem Club, 1962)

Autor: Carter Brown
Colección: Caimán n° 278
Edita. Diana, México, 1963

Rick Holman, el detective hollywoodense creado por Carter Brown, es contratado por el editor de Carter Stanton, editor de la revista El Harén y dueño del Club del Harén (un simil Hugh Hefner, o sea), para descubrir quién es el que lo está amenazando de muerte. Por supuesto todo se complica con ex esposas ninfómanas, trompetistas de jazz fumetas, el sospechoso suicidio de una antigua chica del Club que era drogadicta y un capo mafia con intereses económicos en el dichoso club. De hecho, con la aparición y muerte del que hacía las amenazas (¡el mayordomo, por Dios, el clisé más antiguo del relato de misterio!) la cosa no termina, sino que hay una vuelta final más para atrapar al lector.
Por supuesto, todo buen relato de carter brown tendrá chicas seductoras listas para acostarse con el protagonista, frases chispeantes y algún momento de violencia física. En fin, todo lo indispensable para conseguir un típico relato de Carter Brown, de esos de lso que siempre hablo en este sitio.
Como siempre, es una maravillosa lectura ligera. Una cada tanto estimula y sienta bien. Muchas al mismo tiempo agotan. En síntesis: consumir carter brown con precaución.
Y como postre, les dejo la contratapa del libro con una de esos maravillosos resumenes que hacen tan interesantes las ediciones de Diana (hagan click en la imagen para tener una versión mas grande).
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Ni chicha ni limonada

Ni chicha ni limonada

 

EL SEÑOR DE LAS HECHICERIAS (Lord of the Sorcerers / The Curse of the Bronze Lamp, 1945)

Autor: "Carter Dickson" (John Dickson Carr)
Colección: El Sabueso
Edita: Zig Zag, Santiago de Chile, 1953

Lady Helen Loring fue miembro de la expedición que abrió la tumba del sacerdote egipcio Herihor. Uno del os miembros murió poco después y, por supuesto, comenzaron los rumores de maldición. De hecho, un ocultista egipcio predijo públicamente que Lady Helen no llegaría a descansar en la habitación de su mansión de Inglaterra. Cuando Lady Helen desaparece sin dejar rastro en la sala de estar de su mansión parece que la maldición se ha cumplido. Pero sir Henry Merrivale no cree en lo paranormal...
Ya había leído una novela de John Dickson Carr (o Carter Dickson, porque usaba también ese transparente seudónimo en algunas de sus obras) que había tenido un inicio prometedor para deshacerse por todos los lados en el camino. En esta novela, la historia se repite aunque en menor medida.
El inicio promete una maldición egipcia al estilo Tutankamón, una antigua mansión con aires de castillo medieval y un homenaje a la novela gótica del siglo XVIII. Pero lo que queda la final es la versión más complicada (que no compleja) de un misterio de Scooby Doo: lo que podía ser fantasma gótico es apenas un banal crimen… que encima ni siquiera ocurre. Solo hay que cambiar la frase "si no fuera por este grupo de muchachos entrometidos" por "si no fuera por este gordo y ruidoso lord inglés" y tenemos un episodio de Scooby & Cia.
Lord Henry Merrivale es uno del os personajes más interesantes en la obra de John Dickson Carr. Ruidoso, molesto y para nada dotado de la flema inglesa, se ganó su espacio dentro de los conocidos de la novela criminal a caballo de este tipo de historias de cuartos encerrados. Es un gran personaje que hace que el libro sea más entretenido del o que sería sin él, peor igual sigue siendo otro de los tantos excéntricos detectives aficionados típicos de la "novela problema" policial. Subgénero del que – y tal vez ese sea el problema– Dickson no termina de escaparse: esta novela no es el típico misterio de Agatha Christie (maestra de la novela problema) pero tampoco se lanza del todo a seguir ese tono ominoso y extraño, casi sobrenatural que parece anunciar al comienzo de la historia. O sea, no es chicha ni limonada. Y creo que eso es lo que hace que Dickson me defraude: no sabe qué quiere ne realidad de la historia y termina llegando a una solución de compromiso que no satisface cabalmente a ninguna parte.
No, definitivamente no me gusta John Dickson Carr. Y, no, definitivamente no recomiendo su lectura.

 

Cool and Lam Investigadores privados

Cool and Lam Investigadores privados

¿¡Culpable!? O... (Pass the gravy, 1959)

Autor: Erle Stanley Gardner (a) "A. A. Fair"
Colección: Nova/Dell nº 103
Edita: Novaro, México D.F. 1970

Si bien Erle Stanley Gardner es conocido principalmente por su personaje Perry Mason, escribió novelas portaognizadas por otros personajes. Tal vez las más conocidas de éstas otras sean las protagonizadas por el dúo de Bertha Cool y Donald Lam.
Cool y Lam son una pareja absolutamente dispareja. Bertha Lam es una viuda de mas de sesenta años, gorda, tacaña, de mal genio perenne y capaz de vender a su familia (ni hablar de quebrar la ley) por el billete indicado. También es la dueña mayoritaria de la agencia de detectives que maneja junto a Lam, ex abogado reconvertido en detective privado que es pequeño y flaco. Lam es un tipo derecho, inteligente e incapaz de ganar una pelea (solo gana una en toda la serie de novelas que protagoniza). En síntesis , todo lo contrario del detective privado típico. Pero eso no quita su inteligencia y habilidad para ayudar a sus clientes. De hecho, Lam es un buen tipo y un personaje (en mi opinión) mucho mas querible que el pomposo y pedante de Perry Mason.
En esta novela Lam se encuentra buscando a dos personas simultáneamente desaparecidas: un alcohólico que está a punto de ganar una gigantesca herencia y un viajante de comercio con una carísima póliza de seguro de vida. Lam descubrirá que ambos casos se cruzan y lo que era una desaparición se convierte en un asesinato. Un curioso asesinato...
Gardner se conoce los procedimientos legales (no por nada era abogado) y los aprovecha muy bien. A mitad de camino entre la novela problema y la novela negra, Gardner lograu n equilibrio entre ambas, nunca olvidándose del misterio que hay que resolver con inteligencia pero sumándole una vívida descirpción de personas y lugares (algo que adolece, por poner un ejemplo, las novelas de Agatha Christie, la reina de las novelas policiales de resolución de misterios). Y sobre todo, parece sentirse muy a gusto con la pareja dispareja de Cool y Lam. A decir verdad, me gustó mucho más estan ovela que las de Mason que leí hasta el momento.
No se pierdan tampoco el alegato humanitario que hace en el prólogo para pedir mejores condiciones carcelarias. Se nota que el tipo tiene idea de lo que habla.
Y les dejo para terminar la maravillosa contraportada, un ejemplo de ocmo vender un libro en menos de diez líneas...

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...Pero nombran a Fidel

...Pero nombran a Fidel

Crimen en Greenwich Village (Case of the Village Tramp, 1959)

Autor: Jonathan Craig
Colección: Linterna nº 39
Edita: Malinca, Buenos Aires, 1961.

Pete Selby y Stan Rayder son detectives de la comisaría que cubre el Greenwich Village neoyorquino en los años en que ese barrio era el paraíso “beatnik” de la ciudad. Y esta vez el cifren comienza con una joven desnuda completamente… excepto por un cinturón de castidad medieval en su cintura, una corona de diademas falsa y un disparo en pleno pecho.
Lo que sigue es una investigación donde aparecen pianistas de cool jazz, lesbianas, ladrones de autos, asesinos de la Mafia, hombres mediocres y familiares codiciosos. Todo en el marco de una investigación en general aburrida.
Estaes la séptima de las diez novelas que Jonathan Craig les dedicó al dúo de policías del Village. No sé mucho más sobre le autor, excepto que publicó bastantes relatos cortos en revistas como el Alfred Hitchcock Mystery Magazine. Espero que sean más entretenidas que esta sosa novela donde todo el mundo habla y habla y habla, incluso cuando están muriéndose.
En fin, más allá de los momentos sórdidos y con algún toque de sleaze (y de una referencia a Fidel Castro echando a la mafia de Cuba), la novela no tiene mucho para atrapar.
Lectura desechable definitivamente.

Un Ellery Queen falso (y no muy bueno...)

Un Ellery Queen falso (y no muy bueno...)

 

El Ganso de oro (The Golden Goose, 1964)

Autor: Ellery Queen (a) Fletcher Flora
Colección : Caimán nº 367
Edita: Diana, México, 1966, 2ª ed.

Para quien no sabe, Ellery Queen es un personaje y a la vez un autor, que a la vez son dos. Ellery Queen, el personaje es hijo de un fiscal de distrito y experto en resolver misterios. Elery Queen, el autor es un seudónimo que ocultaba originalmente a Frederic Dannay Y Manfred B. Lee, dos primos que usaron el mismo nombre de su personaje para publicar las exitosas novelas que ellos escribieron. Y claro, también dejaron que otros escribieran bajo ese nombre, supervisando el resultado final. Que es lo que pasa con esta novela, que fue escrita en realidad por Fletcher Flora, uno de esos prolíficos artesanos que producían novelas a puro oficio y que no son recordados hoy día. O sea, material ideal para este blog.
¿De qué va la novela? Mejor Escribo lo que pone la contratapa de esta, que explica todo mejor que nadie...
“El tío Slater O’Shea tenía dinero.
‘Pero tenía que mantenerlos a todos, que eran cinco y no aportaban nada.
‘Y a pesar de las copiosas cantidades de whisky que ingería diariamente, la salud del tío Slater era excelente.
‘Y como él quería conservarla así, hizo un raro testamento. Mientras él continuara disfrutando la vida, seguiría manteniéndolos. Pero en le momento en que muriese, su capital sería repartido entre los cinco, pero además entre otros diecisiete parientes de apellido O’Shea. Si el capital quedaba dividido en veintidós partes, los cinco recibirían una cantidad tan insignificante que no les permitiría seguir viviendo como estaban acostumbrados a hacerlo al lado del tío Slater.
‘Tres semanas mas tarde, después de haber ingerido una liberal ración de magnífico whiskey irlandés, el tío Slater subió a su cuarto a dormir una siesta y a echar otro trago. Peor nunca bajó de allí. ¿Cuál de ellos pudo haber sido lo suficientemente tonto para eliminar la viejo? ¿Cuál de ellos había matado al ganso de oro?”
Como ven una idea de inicio buenísima. Debería ser una novela cuando menos entretenida.
Solo que no lo es.
A mitad de la novela Flora se ha sacado de encima todos los elementos originales de la novela y nos encontramos con un misterio soso y no particularmente brillante. Tal vez lo único rescatable es el firme tono "tongue in cheek" de la historia como si el autor se diera cuenta que como argumento serio no funciona y mejor tratar de convertirlo en farsa. Peor, aunque hay momentos que sacan una sonrisa, la cosa no funciona ni en chiste ni en serio.
Solo los completistas de Ellery Queen deberían leer este libro. Los demás, pueden ahorrarse la molestia.

 

Novela de olvidos olvidada

Novela de olvidos olvidada

 

La muerte olvidada (Don`t Forget your Death)

Autor: Lee Harriman.
Colección: Nueva Pandora nº 58
Edita: Malinca, Buenos Aires, 1960.

Es de noche. Unos tipos arrojan por el acantilado de una montaña a un auto. Dentro de él hay un tipo. El coche se incendia. El tipo sobrevive pese a las quemaduras.
Tres Años después, Ernie Slocombe se ha recuperado de sus heridas… pero ha perdido completamente la memoria. Ahora es el periodista estrella del diario de una ciudad cercana. Una noticia le trae a la memoria un nombre que de alguna manera sabe que está conectado a su pasado: Sheila Norris. Buscando ese nombre, Ernie se encontrará lentamente con su pasado. Un pasado turbio, con una intriga que involucra una red de falsificación de dinero... y en donde hay quien lo quiere ver muerto.
No se nada del autor de esta novela ni he hallado nada de él en la red. O sea que es otro de esos anònimos escribas del perìodo dorado de los paperbacks que aporreaba novelas a tanto la página haciendo productos de toda calaña. Y en este caso la verdad el producto se lee como un buen policial serie B que nunca se filmó. Los personajes definidos, y la vuelta de tuerca final aceptablemente bien hecha, auqnuqe resulta obvio enseguida quien es le que está filtrando los datos de las acciones de slocombe.
Definitivamente una buena lectura. Si la encuentran usada, cómprenla
Y como curiosidad final, vean la tapa. El tipo... ¿no se parece a un joven Sandro?

 

Mirá lo que me encontré detrás de un arbol... (navideño)

Mirá lo que me encontré detrás de un arbol... (navideño)

 

Asesinato en Navidad (A corpse for Christmas, 1965 )

Autor: Carter Brown
Colección: Caimán nº 412
Edita: Diana, México, 1967.

Llega Navidad y a la mayoría de la gente le dan como regalo cosas bonitas. Al teniente Al Wheeler, por el contrario, le regalan un muerto en medio de una fiesta navideña, aparentemente asesinado por Santa Claus (bueno, por alguien disfrazado pro Santa Claus)...
Sí , queridos lectores de esta página: una nueva aventura de Carter Brown, mi escritor de novelas policiales que son pura fórmula favorito. Y encima esta protagonizada por el teniente Wheeler, el policía que me hubiese gustado que protagonizara Frank Sinatra en su período del Rat Pack si hubieran hecho la versión fílmica. Como ya he dicho numerosas veces (mas específicamente en cinco oportunidades), leer las novelas de este autor es en términos argumentales algo tonto: sabemos desde le principio más o menos lo que va a pasar. O sea, uno de los investigados resultará ser culpable, la trama será retorcida, a Wheeler le pegaran un par de veces y habrá un par de señoritas (generalmente una mala y una buena) que terminarán en la cama con él.
Pero, al menos para mí, todo eso puede obviarse gracias al sentido del humor y las caracterizaciones que pone Brown a sus novelitas. El tipo tiene momentos que me divierten. Y no, tampoco es un gran humorista.
Insisto en que leer esta novela (así como cualquier otra novela de este autor) no es nada especial. Críticamente, Carter Brown se sostiene poco. Pero como entretenimiento light y desechable, jugoso y entretenido, lectura ideal para leer cuando uno vuelve cansado a la noche del trabajo a la casa... nada mejor que novelas como ésta.

 

Desmemorias y desbalances

Desmemorias y desbalances

Imposible olvidar la muerte (Mieux vaut L’oubli, 1962)

Autor: Mario Ropp
Colección: Cobalto nº65
Edita: Malinca, Buenos Aires, 1962

Es un gran problema perder la memoria. Pero peor es recuperar la memoria y descubrir que eres un antiguo colaboracionista nazi acusado del homicidio de tu patrón. Como le pasa a Willi Schultz. Un tipo rudo pero mas bien noble que se ve metido en una típica trampa de género negro, femme fatale inclusive.
Tal vez lo más interesante de esta novela francesa sea el tono soterradamente gay en la relación entre Willi y Francis, el joven pintor que le da cobijo en su casa de campo mientras trata de recordar quien es y cómo se metió en el balurdo. O al menos eso me pareció a mi. Es que la verdad el pintor parece que lo anduviera celando con muchas ganas (aunque obviamente no hay una mínima insinuación en el tema). O a lo mejor es que yo veo cosas que no hay...
Aparentemente este es un típico ejemplo de la novela noir francesa. Me explico: luego de la Segunda Guerra Mundial, los franceses quedaron prendados de algunas de las cosas de la cultura masiva norteamericana, incluyendo el jazz y las novelas policiales. Y se dedicaron con brío a aplaudir ambas cosas y también a tratar de copiarlas fielmente. En el caso de las novelas policiales, editoriales como Fleuve Noir (que fue la editora original de esta novela por cierto) hicieron lo imposible para imitar a la novela policial norteamericana. En este caso, Ropp parece haber leído mucho a Cornell Woolrich, ya que tiene muchos puntos en común con éste: una premisa inesperada, un desarrollo argumental nada del otro mundo y mucha, pero mucha, angustia psicológica de personajes que, de una manera u otra, están fuera de balance con el mundo.
Si les interesa la novela negra psicológica y hallan esta novela, cómprenla sin dudarlo porque les va a gustar.

Rodolfo Walsh, escritor policial

Rodolfo Walsh, escritor policial

 

 

VARIACIONES EN ROJO

Autor: Rodolfo Walsh
Colección: Biblioteca de Bolsillo – Serie Naranja nº 192
Edita: Hachette, BuenosAires, 1953.

Todo el mundo (al menos en Argentina) conoce a Rodolfo Walsh por haber sido el autor de investigaciones periodísticas tan importantes como Operación Masacre(un ejemplo investigativo de igual o mejor calidad que el A sangre fría de Capote, en mi opinión personal) o ¿Quién mató a Rosendo? y por ser uno de los 30.000 desaparecidos de la dictadura militar argentina entre 1976 y 1982 (porque tuvo el valor de enviarles una carta abierta a los militares al cumplir el año del golpe de estado diciéndoles que secuestraban y torturaban gente... un acto de valor que demuestra que el tipo las tenía bien puestas).
Pero hay una veta más desconocida de su carrera, su producción como cuentista policial. Sus historias, enmarcadas en el molde clásico de la novela-problema (o sea, esa donde se dan en la narración todas las pistas al lector para que este resuelva el misterio) fueron el primer interés de este autor.
Este libro es precisamente su segundo libro. Consta de tres cuentos protagonizados por un mismo detective aficionado: Daniel Hernandez, corrector literario de la editorial Corsario, con asombrosas habilidades deductivas. Su Watson particular es le comisario Jiménez (él mismo tampoco manco para descubrir indicios y formular hipótesis), con el que resolverá tres casos sumamente complejos.
En La aventura de las pruebas de imprenta, Hernandez descubre que el aparente suicidio de un escritor amigo no es tal sino asesinato, todo gracias a la cuidadosa observación de las pruebas de imprenta que dejó el muerto.
Sigue Variaciones en Rojo, donde ocurre una variación sobre el típico problema del cuarto cerrado. Aquí hay una víctima y un posible sospechoso encerrados en el mismo cuarto. La puerta se cerró por fuera, nadie salió del edificio y el arma homicida está en el pasillo, bien lejos de la puerta. Y no hay manera de explicar quién fue el asesino…
Finalmente en Asesinato a distancia un aparente suicidio de un joven que se arroja públicamente al mar, desnudo, no es lo que era.
Reconozco ser poco aficionado a este tipo de cuentos policiales, pero reconozco que Walsh lo hace muy bien: los tres cuentos tienen premisas poco comunes, la aparición de los datos está correctamente regada, la resolución resulta lógica dentro de la historia y los cuentos se leen de manera más que entretenida. Sospecho que si hubiese vivido en Inglaterra o Estados Unidos, hoy walsh sería recordado como un grande de la literatura policial. Pero eso no fue y Walsh es solo recordado como un ejemplo de lo que puede hacer un periodismo investigativo y como ejemplo de intelectual que supo jugárselas en su momento por sus creencias. Lo cuál tampoco es un mal legado, a decir verdad…
Una última nota: el libro salió en la mítica Serie Naranja de Hachette, serie que junto con la colección El Séptimo Círculo, fueron colecciones que marcaron el tono de lo que era la novela policial en Argentina. Fíjense la modernísima tapa del libro, un ejemplo de cómo tener tapas con estilo sin necesariamente caer en el sensacionalismo pulp.

 

 

Otra rubia peligrosa (y van...)

Otra rubia peligrosa (y van...)

 

EL CUERPO ES MIO (The Body’s Mine)

Autor: "Nat Karta"
Colección: Débora nº35
Edita: Ediciones Malinca, Buenos Aires, 1959.

Poppy Delmore es rubia, hermosa y amante de la buena vida. Quiere ser algo más que una secretaria simplona. Cuando la casualidad (y una noche en un hotel con un hombre casado) la pone en camino de una banda de chantajistas, Poppy decidirá que su cuerpo y ese grupo de malechores están hechos el uno para el otro y que juntos pueden hacer mucho dinero en poco tiempo.
Sí, señores, otra novela policial hecha en Clisélandia. Tenemos una rubia seductora y de corazon de hielo, un jefe de pandilla seductor y brutal, un grupo de rufianes con cero consideración por la gente que atrapan con las manos (y otras cosas) en la masa (o sea, en la carne femenina), detectives decididos y listos a acabar con los chantajistas, dudas en la protagonista mientras sigue la novela y un amor que resulta al final una irónica trampa del destino. Ah también aparecen por ahí el consumo de marihuana y de cocaína.
Lo más llamativo sea la cantidad de suicidios que describe en sus escasas páginas. Aparentemente la única opción de la gente "decente" para evitar un escándalo sea pegarse un tiro y/o ahorcarse. Nada como morir para evitar la vergüenza...
Por lo que pude saber (y puedo equivocarme) "Nat Karta" era un seudónimo de la editorial británica Scion, que en los años cincuenta editaba por kilo novelas de gangsters. Exactamente quién fue el autor de esta novela no pude averiguarlo, pero la verdad no es nada tan especial para tener en el currículum vitae de nadie.
Eso sí, la tapa tiene ese no se qué de seducción retro que a mi me encanta...

 

Adicción a Carter Brown

Adicción a Carter Brown

 

Hasta que la tentación nos separe (Until Temptation Do Us Part, 1967)

Autor. Carter Brown
Colección: Caimán nº 424
Edita: Editorial Diana, México 1970

Cuando hace un tiempo en otro post me referí a las novelas de Carter Brown como una hamburguesa literaria me olvidé de agregar un elemento que también se halla en ambas cosas: tanto estas novelas como las hamburguesas son terriblemente adictivas. Lo reconozco: no puedo dejar de leerlas y cada cierto tiempo me zampo una de un tirón, generalmente mientras voy y vuelvo del trabajo. Y no se porqué exactamente pero estas novelas en ese lugar son material más que perfecto.
Esta es otra novela más que protagoniza el teniente Al Wheeler, el oficial de policía que mejor hubiera interpretado Frank Sinatra si hubieran hecho en su momento la película. Esta vez tiene el asesinato de un rico dueño de proyectos inmobiliarios. Y algo que parecía simple termina siendo enredado, con ex gangsters, viudas consolables por cuñados, antiguas trabajadoras del oficio más viejo del mundo devenidas en señoras de alta sociedad y peleas, tiros, diálogos sarcásticos y bastante sexo (nada hardcore, sino más bien sobre dosis de fundidos a negro cuando la rubia se queda semi desnuda y dispuesta, no se si me explico).
No, no es nada del otro mundo pero algo tienen estas novelas que me divierten mucho pero mucho. Será el tono "tongue in cheek" que permea cada página, será su descarada despreocupación en ser solo una novela "trash", desechable y sin pretensiones, será que las cosas se deslizan velozmente sin problemas, lo cierto es que una vez más, leer a Carter Brown no me defrauda porquen o espero genialidades de él, sino un pasatiempo para leer en el viaje entre la casa y el trabajo. Y ahí alcanza y sobra.
Y finalizo con la contratapa de la novela, toda una demostración de cómo vender un libro en solo tres párrafos.
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Novias asesinas

Novias asesinas

 

LA NOVIA IBA DE NEGRO (The Bride Wore Black)

Autor: Cornell Woolrich (a) "William Irish"
Colección: Policíaca Acervo nº7
Edita: Ediciones Acervo, Barcelona, 1964.

Hay una mujer con cinco nombres en una lista. Cinco hombres aparentemente sin nada en común entre sí. Cinco hombres perseguidos y muertos uno por uno por la misma mujer, de maneras hábiles y sutiles. No es una psicópata: es evidente que hay un motivo tras esas muertes. El problema es ¿cuál? ¿Qué lleva a esa mujer a eliminarlos?
Como siempre, las premisas de las historias de Cornell Woolrich son brillantes y los desarrollos de los relatos son atrapantes. Ya había reseñado aquí El Negro Sendero del Miedo y esta segunda novela que cae en mis manos de Woolrich confirma que las elogiosas críticas que había leído de él eran ciertas. De hecho ando como loco buscando más obras de él. No puedo dejar de recomendarlo calurosamente, sea en esta edición (que, eso sí, tiene unas tapas espantosas, como pueden apreciar viendo la imagen que acompaña este post) o en cualquier otra.
Por cierto, dato para zinéfilos de pro: no se si se han dado cuenta de las semejanzas entre la novela y el argumento básico de Kill Bill. Igualmente lo más probable es que Tarantino se haya robado la historia, más que del libro, de su versión cinematográfica dirigida por Francois Truffaut. A menos que ,claro, exista una versión con el mismo argumento en alguna película "chop socky" de los Shaw brothers o algo así, que de cosas más oscuras se ha robado ideas don Quentin...

 

Obsesiones mortales

Obsesiones mortales

 

EL GRITO LEJANO (the Far Cry, 1951)

Autor: Fredric Brown
Colección: Biblioteca de Bolsillo – Serie Naranja nº191
Edita: Editorial Hachette, Buenos Aires, 1953

George Weaver es un agente inmobiliario de mediana edad con un matrimonio en crisis y un colapso nervioso del que se está reponiendo. Por ese motivo termina alquilando una casa alejada en un pueblito olvidado de Nuevo México. Ocho años atrás la casa había sido testigo del crimen de una joven, un caso que nadie había podido resolver y donde el culpable seguía libre.
Lo que empieza como una investigación sobre el caso hecha a pedido de un amigo escritor se va convirtiendo, con el paso de las páginas, en una persecución obsesiva de Weaver por saber quién era y por qué murió esa chica alli. Todo eso mientras soporta la presencia insoportable de una esposa mediocre, con la que a esa altura solo tiene en común dos hijas y una incansable pasión por beber de más con rigurosa frecuencia.
Este libro lejano es el relato de una obsesión. Fredric Brown, más conocido por su ciencia ficción de corte humorístico o sus relatos donde el tono jocoso aparece en sus obras policiales, acá muestra su habilidad para sostener un relato psicológico que se sostiene implacable hasta el final (que tiene una vuelta de tuerca sorprendente),un ejercicio en angustia existencial de un hombre común al borde del colapso.
Genial, simplemente genial. Se los recomiendo plenamente (Y no hay excusa para leerlo porque pueden bajar una versión digital del libro en esta página ).
Además la edición de la mítica Serie Naranja de Hachette (una de las que mejor difundió la novela policial en la Argentina) tiene una tapa de diseño ultramoderno, con un dibujo de una estilización abstracta que de por sí valdría el precio del libro. Obviamente no es la típica portada que te golpea en la cabeza, pero tiene una elegancia implacable. Mirenla y no me digan que no es una pequeña joya del diseño de libros...

 

Quien quiera leer la reseña de otro libro de Brown, Asesinato a la Luz de la Luna, puede ir aquí.

 

 

 

 

 

El abogado más jodido del mundo

El abogado más jodido del mundo

 

 

El caso del retrato falso (The Case of the Substitute Face, 1938)
Autor: Erle Stanley Gardner
Colección: Caimán nº 14
Editorial: Diana, México, 1962 (sexta edición)

Como todo el mundo sabe, los abogados son engendros infernales que al graduarse, en vez de hacer un juramento hipocrático firman un pacto satánico. Harán lo que sea para triunfar en su caso y cuidado con quien se les oponga. Teniendo esto en claro, no hay mejor retrato de un abogado entonces que el que aparece en las historias de Perry Mason.
Todo el mundo (o al menos los mas viejos) recuerdan la exitosísima serie televisiva que interpretaba Raymond Burr. Pero el origen literario del personaje es menos conocido. Creado en 1933 por Erle Stanley Gardner, un antiguo abogado devenido en escritor para los pulps, Mason era un abogado defensor que hacía lo indecible para demostrar la inocencia de sus clientes. Incluso jugando con la ley de una manera bastante artera. Por suerte todos sus clientes (que eran siempre sospechosos de aseinato) eran verdaderamente inocentes, para dejarnos a los lectores con las conciencias tranquilas de tener que hinchar por un tipo tan poco inescrupuloso como Mason.
Lo mejor de las historias de Mason eran dos cosas. Primero, la imbricación en la trama de manera impecable de los procedimientos legales en la trama. No por nada Gardner había sido abogado, lo cual daba veracidad a los procedimientos que se llevaban a cabo en las novelas y ante los cuales el ingenio de Perry Mason se dedicaba (para idversión del lector) en doblarlos a conveniencia sin romperlos. En segundo lugar estaba la compleja interrelación de los personajes: Mason no es un héroe solitario, como tantos otros de las novelas policiales: es el jefe de un estudio de abogados y tiene gente que lo ayuda con sus casos. Sus dos principales ayudas son su secretaria, Adela "Della" Street y el detective privado Paul Drake.
Della Street es la mano derecha de Mason, pero no es para nada obsecuente con él. Aporta ideas, ayuda con los casos pero muchas veces no opina como Mason. Es una mujer independiente y sumamente agradable. Uno tiene la sensación que entre ambos hay sentimientos que van más allá de lo estrictamente profesional pero que ninguno quiere dar el paso lógico.
Paul Drake es el dueño de una agencia de detectives de la que Perry Mason es el principal cliente. Un típico detective privado de los de la escuela hard boiled, Paul tiene muchas veces que hacer el trabajo de campo de búsqueda de Mason… además de acompañarlo en sus arriesgadísimos planes para deshacer entuertos.
Respecto a este libro en particular, todo empieza con la posibilidad que una persona que viaja en el mismo barco que Mason haya hecho un desfalco. Pero las cosas se complican cuando , en una tormenta el tipo cae al agua, aparentemente empujado por su esposa (que es la clienta de Mason). De ahí en más pasa… bueno, pasa de todo, porque la historia tiene mas vueltas que el circuito de Montecarlo. Pero, curiosamente, la historia es increíblemente congruente, sin cabos sueltos. Un aplauso para el señor Gardner por lograr que la historia tenga sentido desde el inicio al final.
Definitivamente va a haber más Perry Mason en este menú….
Y para finalizar: ¿no es preciosa la tapa de este libro, firmada por un tal Velarde? Es lo que quiero en las novelas de este tipo: que tengan una rubia en lingerie con un revolver en la mano y dos tipos amenazantes la fondo. Muchísimo clima, un gancho tremendo y nada que ver con lo que pasa adentro. A eso yo llamo explotaition literaria.

 

Crímenes amateur made in Hitchcock

Crímenes amateur made in Hitchcock

 

UNA OCASIÓN HORRIBLE (Once Upon a Dreadful Time, 1964)
Autor: Varios
Editado por: Alfred Hitchcock
Colección: Caimán nº397
Edita: Editorial Diana, México, 1967

Alfred Hitchcock en la década de los sesenta había firmemente asentado en la imaginación pública su imagen del "Maestro del Horror": un tipo bajito, impasible y dotado de un humor maravillosamente macabro que, aparte, era un cineasta brillante. A esa personalidad, Hitchcock la había convertido en una máquina de marketing, que utilizaba para presentar series televisivas de relatos de suspenso, hacer trailers de sus películas que resultaban macabramente hilarantes, tener una revista con su nombre y para que se editaran más de cien antologías de relatos de misterio que supuestamente él había elegido. Precisamente una de estas antologías es la que cayó en mis garras para ser reseñada.
Una Ocasión Horrible presenta trece relatos de asesinatos cometidos por personas comunes que un día, por varios motivos, deciden matar a alguien. También comparten otro punto común: todos son breves y con una resolución inesperada y muchas veces irónica, digna de cualquier episodio de Alfred Hitchcock Presenta. En ese sentido, la antología es absolutamente adecuada: parece bastante creíble que fuera un libro editado por ese Hitchcock que era conocido por el publico (más allá que efectivamente el propio director hubiera tenido algo que ver en la compilación).
Pero vayamos a los cuentos:
Un empujoncito de Cappy Fleers es de autoría de Gilbert Ralston, más conocido por ser el autor del libro y el guionista de las películas Willard y Ben, la Rata Asesina. En el cuento conocemos la historia de Cappy Fleers , un chofer que haría lo que sea porque su jefe no tenga problemas.
Nadie en la línea de Robert Arthur (el mismo tipo que escribía las novelas juveniles de Alfred Hitchcock y los Tres Investigadores) es una historia de sospecha maravillosa, arruinada en sus últimas veinte líneas por un remate que parece impuesto para que les quede claro a los lectores oligofrénicos que el crimen no paga.
Antigüedad de Hal Ellson (no, no es un seudónimo de Harlan Ellison, es otro autor) nos demuestra que no hay nada más peligroso que una vieja avara, paranoica y con demencia senil.
La sospecha no es suficiente de Richard Hardwick tiene como protagonista a un sheriff de pueblo que investiga una desaparición de un tipo y donde el principal sospechoso resulta ser el culpable. De hecho es una historia bastante previsible y cualquier con dods dedos de frente se da cuenta de cómo desapareció el cadáver.
Un asunto de familia de Talmage Powell es otra historia obvia, con una familia rural deshaciéndose de su terrible padrastro, algo que la verdad ,a no muchos parece importarle.
Tal vez el mejor cuento de toda la antología sea de El cumpleaños de abuelita, de ese maestro del cuento brevísimo que era Fredric Brown(hay otra reseña de uno de sus libros que ya hice hace tiempo para leer aquí). Nada más inofensivo que una fiesta de familia presidida por la abuelita, ¿no? Bueno… en este caso, no. Es impresionante como en poco más de dos páginas Brown puede escribir una historia tan densa. Impresionante.
Justicia montañesa de John "soy el hermano desconocido de William" Faulkner es la historia de gemelos e identidades equivocadas, un poco rebuscada para mi gusto.
Anatomía de una anatomía de Donald Westlake tiene una premisa maravillosa. Una vieja solterona ve caer todos los días por la ventana de su departamento una parte diferente del cuerpo humano. Y por supuesto, cuando le dice a la policía no le creen. Entonces debe averiguar quíen de todos sus vecinos está arrojando día a día al incinerador (que es lo que está debajo de ese hueco en el edificio) el cadáver en pedacitos… antes que se terminen las partes. Westlake maneja un tono socarrón que hace especialmente disfrutable las interacciones entre la protagonista (una de esas señoras criticonas y molestas que no se ganan amigos nunca) y el detective que la atiende.
Un baño fresco en un día caluroso de Fletcher Flora es el único cuento con un final fantástico de la compilación, con un desarrollo circular y un tono extrañamente bucólico. Tal vez sea el más chocante en terminos de pertenencia con el libro (uno nunca se imagina a Hitchcock dirigiendo una película basada en este cuento), pero no es nada malo en sí.
Por el mar… Por el mar… de Hal Dresner (que tiene en su prontuario el guión de Zorro, the Gay Blade) es otra historia con final telegrafiado sobre un escritor cansado de su mujer y una turista genial casada con un patán. Nada del otro mundo.
El cadáver inquieto de Tom Macpherson es sobre un jardinero que se saca de encima a la pesada de la esposa y la vuelve abono… literalmente. Algo de paranoia y un final inesperado bastante tópico.
La Leyenda de Dangerfield de CB Gilford es genial. Una vieja solterona sospecha que su sobrino la quiere matar. le avisa a la policía. Lo curioso es que ni el sobrino ni la mujer de éste lo tenían pensado de entrada. Y lo peor que se lo dijo a la policía y anda pro la vida haciendo cosas arriesgadas, lo que trae como resultado que su sobrino y señora tienen que vigilar a cada instante por su seguridad.
Finalmente, El Sospechoso Número Uno de Richard Deming muestra que hasta una buena persona puede cometer un crimen y salir bien librado.
En el balance final, no es una mala antología de relatos con los buenos superando ampliamente a los mediocres. Pero en última instancia, el libro valdría solo por el por su prólogo, una pequeña joya de elegante humor macabro firmado (y me gusta pensar que escrito tambien) por el propio tío Alfred, y que transcribo aquí abajo, como postre de esta reseña. ¡Bon Appetit!

PROLOGO
Departamento de desapariciones

Mucho tiempo me he sentido fascinado, en mi asociación con lo criminal y lo extraño, por el curso de las desapariciones misteriosas.
En ocasiones, pueblos enteros se desvanecen, como la primera colonia de Virginia. El famoso sir Walter Raleigh trató de encontrar a los colonizadores, pero no tuvo éxito.
Pequeños grupos desaparecen de los lugares más improbables, como la tripulación y los pasajeros del Marte Celeste. El barco fue encontrado en buenas condiciones, en marcha y —algunos reportes lo especifican— con las mesas puestas para la cena y la comida aún caliente.
También podemos referirnos a algunas desapariciones individuales: el caballero que una mañana salió por la puerta del frente de su casa y nunca más fue visto. Otro hombre, hace muchos, muchos años, salió para pasear a sus caballos y jamás volvió. El bien conocido juez de Nueva York...
Al reflexionar, podría parecer que dichas desapariciones no tienen explicación y que no son privativas de ningún grupo, edad o profesión. Hace poco, leí en la prensa la noticia referente a un arrojado operador de televisión que entró a la cueva de un brujo del Congo y nunca jamás fue visto de nuevo. Se supo de un hombre que, a la una de la mañana, recibió una llamada de emergencia y desapa¬reció en algún punto situado entre su casa y el lugar de la cita; de un joven que desapareció durante el primer día dé sus clases en la universidad, aunque se averiguó que aquella tarde había sacado un par de libros de la biblioteca. La cuota que debió pagar por esos libros, ya es bastante alta a estas fechas.
Todas estas extrañas y horribles desapariciones parecen pedir mayores estudios e investigaciones, pero ¡cielos!, estando tan lejos de la escena de la mayor parte de ellas, y sucediéndose unas tras otras con tanta frecuencia, nunca he tenido la oportunidad de examinarlas detenidamente. Podrán darse cuenta, ahora, de lo afortunado que me sentí cuando una desaparición de igual mérito ocurrió en mi trascorral, por decirlo así.
Un caballero, al que yo conocía poco, desapareció una tarde dominical del pasado verano. Al principio nadie pensó en la posibilidad de que algo pudiera haberle ocurrido. No llegó a casa a la hora de cenar, pero no era la primera vez que faltaba. No regresó en la noche, lo cual aún podía ser explicado.
Al día siguiente se pidió a la policía que investigase. El caballero había estado en su casa durante la mañana, salido a comprar los periódicos del domingo y luego regresado a su casa. Los periódicos fueron encontrados en la sala; nada extraño había en ellos.
Temprano, aquella tarde, había conversado con un vecino, después de lo cual cada uno de los dos hombres entró a su casa para ver un juego de béisbol por televisión. El vecino no volvió a verlo jamás.
Al hacer las preguntas de rutina a la esposa del caballero, se estableció que el aparato de televisión súbitamente se había descompuesto. El hombre trató de arreglarlo, pero no tuvo éxito. Su esposa le sugirió que acudiera a la taberna local para ver el final del juego. Dejó su casa, según la esposa reportó, aproximadamente a las dos treinta y cinco.
Me interesó el asunto y cuidadosamente leí todo lo que se reportó sobre el caso. La investigación demostró que nadie vio al caballero salir de su casa, que nadie lo vio en la calle ni lo encontró en la taberna. Después de algunas semanas de búsqueda, la policía tuvo que darse por vencida. El caballero nunca fue localizado.
Una situación de lo más interesante.
Por una amistad mutua, me enteré de que la esposa del desaparecido había resentido la tragedia tan profundamente que tuvo que someterse al tratamiento de varios médicos. Uno de ellos le sugirió que se dedicara a algún entretenimiento creativo para que dejara de pensar en sus problemas. Después de algunas pruebas, la señora se dispuso a trabajar en el traspatio de su casa. Me dijeron que ha realizado una espléndida tarea al reformar, personalmente, el piso del sótano.
De haber sido yo el médico de la señora, le habría recomendado que leyera algún buen libro... y si usted se siente tenso, infeliz, abandonado, le sugiero que lea las páginas siguientes, y me permito expresar mis mejores deseos por que pase un espeluznante rato de terror.
-ALFRED HITCHCOCK

 

Mas Carter Brown para seguir molestando a mis lectores

Mas Carter Brown para seguir molestando a mis lectores

 

LA ESPOSA TEMPORAL (The Sometime Wife, 1965)
Autor: Carter Brown
Colección: Caimán nº 416
Editorial: Diana (México, 1965)

-Dígame si cree en el sexo a primera vista.
- Depende de la vista – repliqué.

¿Cómo no me va a gustar un libro con frases como esa?
Ya lo dije muchas veces (aquí, aquí y aquí para ser más preciso): Carter Brown es uno de mis placeres literarios culpables. Todo lo que uno debería esperar de las novelas policiales trash de los cincuenta y sesenta (detectives sarcásticos, capaces de violencia con los hombres e irresistibles para las mujeres; femme fatales sexópatas por kilo, tipos rudos y malos que quieren eliminar a nuestro héroe, tramas enrevesadas y no necesariamente coherentes, narración que no para un instante, argumentos calcados unos del otro), este novelista australiano lo entrega a tiempo y como uno lo espera.
Igual, reconozco que con esta novela se supera a sí mismo. En principio porque tiene uno de los escenarios mas increíbles que leí desde hace tiempo.
El protagonista es Danny Boyd, la versión Brown del típico detective privado de novela policial. Boyd recibe la tarea de buscar a la esposa de un tipo millonario sospechosamente afeminado, casado por ella por conveniencia. Boyd enseguida la encuentra en su casa de la playa. Lástima que junto a ella está el cadáver de el que aparentemente era su amante. Ella le pide que se vaya y que averigüe quien lo mato en la casa mientras ella tomaba sol. Lo malo es que a la noche, Boyd va a ver a la viuda… y se encuentra con el supuesto finado junto a ella. Y también al esposo gay, que le pide amablemente que se olvide del asunto…
Por supuesto, Boyd no se olvida y lo que sigue es una intriga que marea por lo que pasa en poco tiempo. Capítulo a capítulo todo cambia a gran velocidad hasta llegar a un gran final que por una vez es tan enrevesado que vale la pena.
¿Qué puedo decir? Es otra gran lectura de transporte público o de baño: un libro ligero en calorías literarias , que no va a estar en ninguna lista de las mejores novelas de todos los tiempos (ni siquiera en las mejores novelas policiales) pero sumamente entretenido.
Y por eso van a tener que seguir aguantando que hable de él cada vez que me encuentre con uno de sus libros… =)

 

La burocracia policial en acción

La burocracia policial en acción

 

EL DIABLO ERA GUAPO (The Devil was handsome, )
Autor: Maurice Procter
Colección: Biblioteca Oro
Edita. Editorial Molino, Barcelona, 1963

Maurice Procter había sido policía varios años antes de empezar a escribir novelas policiales. Por eso, al comenzar a escribir se especializó en el subgénero del Police procedural. Las historias policiales escritas de esa manera están contadas desde lep unto de vista de la rutina cotidiana del os policías. Los casos se resuelven con una eficiencia entre metódica y burocrtática con sorprendentemente poco énfasis en la violencia. En este tipo de novelas hay poco policía arrojado de gatillo fácil, porque eso implica luego hacer el papeleo. Tampoco hay héroes que se cortan solo a la hora de resolver crímenes: hay policías con vida cotidiana que se apoyan mutuamente para resolver crímenes.
Esta novela es un típico ejemplo de esta forma de contar historias policiales. Hay un robo de drogas en una mayorista farmacéutica, una violación y una muerte en unos días. Y el principal sospechoso parece tener una coartada perfecta…
Lo interesante de la historia es precisamente ver como se lleva a cabo la resolución de todos esos crímenes, con una narración coral que se va llevando como si fuera un documental.
Lo único que me cayó un poquito gordo es un cierto tufillo sexista. Todas las mujeres que aparecen parecen media imbéciles, incluso la mujer policía que tiene una parte importante en la resolución del crimen. Probablemente sea una cosa más de la época que de una misoginia específica por parte de Procter
Fuera de eso, esta novela es un buen producto de este tipo de historia y sería una buena base para una película policial o un piloto de serie de tele tipo Hill Street Blues. Un poco árida de leer para mi gusto pero podría ser peor.

 

Otra hamburguesa literaria de Carter Brown

Otra hamburguesa literaria de Carter Brown

 

La pesadilla de seda (The silken Nightmare, 1963)
Autor: Carter Brown
Colección: Caimán nº 339
Edita: Editorial Diana, México, 1965

Ya hemos hablado bastante de Carter brown en este sitio, lo que no es óbice para seguir leyendo sus novelas, que son como hamburguesas literarias: tienen siempre los mismos ingredientes, el valor nutritivo es cero, las hacen de la misma manera, pero son mas ricas que la mierda.
En este caso, la hamburguesa... perdon el libro está protagonizado por Danny Boyd, uno de los personajes menores de Brown. No es que se diferencie mucho de sus otros héroes: es un poco más rudo (al ser detective privado) y un poco mas inescrupuloso, pero eso no deja de tener los ´tipicos toques del héroe de este autor. O sea, tiene mujeres por doquier, maneja los juegos de palabras ocn mas soltura que sus puños y de última tiene como nociones de decencia básicas.
Aquí Boyd debe enfrentar a una típica viuda negra mafiosa que quiere que él se infiltre para lidiar con el plan de un rival. Por supuesto las cosas se complican y Boyd temrina salvando las papas del fuego un poco por habilidad y otro mucho por suerte.
Sin embargo, debo reconocer que el argumenot es el más flojo del os que leí hasta ahora, sin demasiado asidero (y no es que pida mucho con Brown). Y Boyd es uno más del montón, con lo que al final esta novela es una mas del monton. Rica pero igual de descartable que un combo de Macdonald’s.

 

Luna de hiel en la mano

Luna de hiel en la mano

 

ASESINATO A LA LUZ DE LA LUNA (Murder in Moonlight / The Bloody Moonlight, 1949)
Autor: Fredric Brown
Colección. Caimán nº 294
Edita: Editorial Diana, (México, 1963). Nota: Hay una edición de Plaza & Janes de 1992 con el título Plenilunio Sangriento.

Que quede claro de entrada: Fredric Brown es uno de mis escritores favoritos. Si no leyeron ninguno de sus relatos cortos de ciencia ficción ni sus novelas del mismo género como ¡Marciano, vete a casa! O Universo de locos, entonces no pierdan tiempo y vayan a este sitio para bajarlas. Mientras los espero… ¿Ya está?... Bueno, entonces seguimos.
Como decía, Brown es uno de esos autores que voy a leer no importa el resultado, porque en general el tipo nunca me ha defraudado. Peor siempre me preocupe mas por sus obras de ciencia ficción que por las policiales. Leí un par y valían la pena pero no me alucinaron tnato.
Y me cayó en las manos este librito.
A ver… ¿cómo les explico de que se trata?... posprotagonistas son Ed y Am Hunter, una pareja detectivesca de por sí interesante. Am Hunter es un ex artista de circo y ahora detective que funciona como el mentor de su sobrino Ed, que es el que generalmente lleva el peso de la acción. La historia comienza al segundo día en que Ed es detective privado. Una mujer joven y con dinero quiere saber si el último invento de su excéntrico tío (que vive en un pueblo perdido en el culo del mundo dos cuadras más allá) realmente funciona o es un raye del viejo. Y para eso lo contrata. Un trabajo fácil, que le dicen. Lo quen o se espera Ed es encontrarse, en la primera noche que está en el pueblo, a un tipo muerto con la garganta destrozada. Y lo peor es que parece que es obra de un hombre lobo. Sumémosle un sheriff suspicaz, mensajes de Júpiter y una persecución final – linchamiento digna de una peli de Universal de la década de 1940. Aparentemente la idea era hacer una suerte de versión policial de Alicia a través del espejo de Lewis Carroll. Y se nota que es una historia casi surrealista y que no hay que tomarla muy seeriamente.
Encima Brown escribe unos diálogos entretenidísimos y con una narración implacable que hace que uno devore las páginas a toda velocidad.
Definitivamente, Asesinato a la luz de la luna confirma lo que ya sabía: Fredric Brown es un autor excelente… ¿Y? ¿Qué esperan para ir a conseguir sus libros…?